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PARÁBOLAS Y FÁBULAS

LIBRO PRIMERO

PREFACIO

LIBRO PRIMERO

LIBRO SEGUNDO
LIBRO TERCERO
LIBRO CUARTO

EPÍLOGO

 

 

INDICE

EL LEONCITO INEXPERTO

LA PERDIZ Y LA CIMBRA

LA URRAQUITA LADONA

LA GUERRA DE LAS LIBRES

MUÑECOS HUECOS

¡CARACOLES!

LA COMADREJA DESLENGUADA

EL VIEJO Y LA MUERTE

LAS MOSCAS Y LA MIEL

LA TORTUGA Y EL ÁGUILA

EL BURRITO DISFRAZADO DE LEÓN

LA GALLINA QUE INCUBABA ÁSPIDES

EL PERRO LADRÓN Y EL COCINERO

LA CHICHARRA Y LAS HORMIGAS

LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

EL CUERVO HAMBRIENTO Y LA VÍBORA

 

 

MITO  I

                   EL LEONCITO INEXPERTO 

Un leoncito nacido en el desierto,

que ignoraba las voces de la selva,

una noche de luna, a paso incierto,

se adentró con recelo en la maleza.

 

Llegado a un lago de agua apetitosa,

bebió a placer. Y ya iba a darse un baño

cuando se agita el agua. Algo lo roza.

Y viene a darle el gran susto del año

un grito espeluznante entre la broza.

 

Se le eriza de miedo la melena,

un terror frío le recorre el lomo,

siente la sangre helársele en las venas:

¡Es un monstruo! – se dice - ¡me las tomo!

 

Mas a punto de huir a la carrera,

Advierte – iluminándola la luna –

que era una rana la presunta fiera

que gañitaba junto a la laguna.

 

Se avergonzó de haber tenido miedo

por tan pequeña y tímida alimaña,

y habiendo recobrado su denuedo

le saltó encima y la aplastó con saña.

  ******************************

      No hay que asustarse por el ruido que hacen

      ciertas cosas que son desconocidas,

      sin detenerse a examinarlas antes

      por ver si justifican nuestra huida.

 

     Se asusta fácilmente el ignorante

     de cosas que a los sabios causan risa.

     Pero si ríen ahora es porque antes

                               supieron dominar miedos y prisas.

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MITO   II

                LA PERDIZ Y LA CIMBRA* 

Ahogábase en el lazo,

cautiva una perdiz.

Y lamentaba el caso:

¡No merezco este fin tan infeliz!

 

       Porque nada valioso

       a nadie arrebaté.

       ¿O acaso era de oro

el granito de trigo que tragué?

 

       Por algo tan pequeño

       ¡tan caro he de pagar?

       Si el grano tenía dueño

¿Porqué lo dejó ahí sin avisar?

  *************************

                                      Desdichada es la suerte

que se expone a sufrir,

quien se arriesga y no advierte

los males que de un bien pueden seguir.

 

       En vano reflexiona

       quien reflexiona tarde.

        El prudente razona

               Antes de que la cosa esté que arde.

 

* Para cazar perdices, una especie de codorniz americana, se usa una cimbra, o lazo, que puede ser de crin de caballo, y se riegan granitos en el caminito acostumbrado de la perdiz. Ésta queda presa en el lazo.

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LA URRAQUITA LADRONA

 La urraquita , ave ladrona

Enfermó de gravedad.

Afligióse su mamá.

Y ella, al verla tan tristona,

le dijo: ¡Ruega a los dioses

y tu hija se curará!

 

¡Ay hija! – gimió su madre –

¿Ya has perdido hasta el oremus?

¿Qué dios nos querrá escuchar

por más que lo importunemos,

si en templo más , templo menos,

en todos robamos ya?

***************************

Quien con un obrar perverso

se hace a todos enemigos,

cuando venga un tiempo adverso

se encontrará desvalido.

 

¡Quienquiera de un dios dependa

que no expolie sus ofrendas!

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MITO IV

 LA GUERRA DE LAS LIEBRES

 

Guerrearon las liebres

con los aguiluchos.

La guerra era cruenta

y los muertos muchos.

Pidieron las liebres

apoyo y socorro

táctico-estratégico

a todos los zorros.

 

Estos respondieron

políticamente:

“¡Cómo no prevísteis

lo que era evidente?

 

¡Bastara miraros

ante el espejo!

¿En qué se parecen

liebres y conejos?

 

Sois de nacimiento,

labileporinos.

Y a quien así nace,

de labio partido,

ya antes del combate

lo noqueó el destino”.

*********************** 

Quien loco acomete

contra uno más fuerte,

un error comete

que para en la muerte.

 

Pues sólo asegura

tamaña locura

¡mayor amargura!

¡mayor amargura!

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                                                 MITO V

                                     MUÑECOS HUECOS

                                     Entró un casal de ratas

                                    en el Museo de Ceras.

Y admiraron las manos y las caras

- que parecían de veras -                                               

de tanto personaje ilustre de la historia,

       cada cual en el traje

       y atributos de gloria

que les merece su inmortal memoria.

 

       Anidó la pareja

dentro del pecho de un muñeco hueco,

       pues apreció la firme

y cálida estructura de su urdimbre.

 

Transfiguróse el figurón de mimbre

       - de gestos tiesos                                                            

       y monumentales –

con un nuevo calor de carne y huesos

al anidar en él los animales.

 ****************************

                   Hay figurones, tiesos de coraje

                   bajo la pura pinta de sus trajes.

                   Rostros de cera bajo el maquillaje

                   en cuyo pecho hueco sólo hay vida

                   si una pasión de ratas les anida.

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MITO VI

  ¡CARACOLES! 

Asaba unos caracoles

el hijo de un labrador.

 

Sobre los rojos carbones,

los moluscos, al calor,

comenzaron a silbar

cocinándose al vapor.

  Increpólos el zagal:

  ¡Viles bichos sin pudor!

  ¿Qué es esto, de festejar

  el incendio destructor

  que devora vuestro hogar?

  ¡Mudos siempre! ¿Y justo hoy

  os viene a dar por cantar?

  ***********************

        Quien lee, medite y sepa,

        que hay quien nos pone a morir

        y todavía nos increpa

        por quejarnos al sufrir.    

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                              MITO VII 

                        LA COMADREJA DESLENGUADA

 

                        En una carpintería

                        se metió la comadreja,

                        y lamiendo la escofina

                        se fue comiendo la lengua.

 

                        Pensaba sacarle jugo

                        a quien le sacaba sangre.

                        E insistió hasta que no tuvo

                        más lengua para limarse.

                     ************************

                              Así son los deslenguados

                                   que hablan con perjuicio propio,

                              y hablando quedan menguados

                                   sin lograr menguar al otro.

 

                              Pensaban sacar provecho

                                   con su terco proceder,

                              y advierten qué mal se han hecho

                                   cuando no hay nada que hacer.

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MITO  VIII

 EL VIEJO Y LA MUERTE

 

Cuentan que hubo en una estancia

de un pago y tiempos remotos,

un peón viejo y achacoso.

Fue, Don Jeremías Barquejo,

hombre famoso por viejo

pero más por lo quejoso.

 

Que si llueve, porque moja.

Que si hay sol, porque la seca.

Porque blanda, si manteca.

Y porque duro, si pan.

Si no hablaban: ¿qué tendrán?

Y si hablaban:  ¡qué jaqueca!

 

Nunca conoció aquel pago

un hombre más desconforme.

Según cuentan los informes

que tenemos de su vida,

todo se le hacía subida,

y lo más chiquito ¡enorme!

 

A juntar leña en el monte

lo mandó el patrón un día.

¡Suficiente!  ¿qué tendría,

contra él, el capataz

que no lo mandaba más?

Y el patrón:  ¿qué se metía?

 

¿Porqué no avisan con tiempo?

¿Y porqué son tan corsarios

que siempre a este mismo otario

le tienen que dar la leña?

¡Cuando alguien se desempeña

lo soban como a un rosario!

 

Y así desgranaba el suyo

don Jere, de queja en queja,

yéndose en su yegua vieja,

después, hachando en el monte.

Así que acabó el desmonte

con calambres en las cejas.

 

Cargó de leña las árganas.

Aseguró, con el lazo.

Y... allí se derramó el vaso

colmado con esta gota:

cuando iba a bolear la bota,

resbaló y se dio un lomazo.

 

Barquejo empezó a p...clamar

llamando a gritos la muerte.

¡Bramaba! ¡Cochina suerte!

¡Ni dan ganas de vivir!

¡Se cansa uno de sufrir

y el destino se divierte!

 

La Muerte con su guadaña

que pasaba por allí,

vino corriendo: Te oí

que a gritos me estás llamando.

Y aunque ya estaba cerrando,

no hay horario si es así....

 

Don Jere sería quejoso

pero a pesar de sus quejas,

le gustaba la madeja

de la vida y sus enredos.

Porque aunque pele los dedos

nadie con gusto la deja.

 

En el acto, al jeremías,

se le despejó la mente

y se quejó amargamente:

¡Claro que te llamo a vos!

¿Qué clase de muerte sos

que vagás inútilmente?

 

¡A ver si limpiás de vacas

este monte, de una vez!

Porque es bosta – como ves –

lo que me ha hecho refalar.

¡Vení! ¡Ayudáme a parar!

¿Tenés miedo o qué tenés?

   

Ti aseguro que da pena

ver como hacés tu trabajo.

¡Por mí, te ponía a destajo,

porque vos presupuestada,

te pasiás sin hacer nada,

todo el día de arriba abajo!

 

Montó Barquejo de un salto

y rumbeó para la estancia,

maldiciendo la distancia

que hay del monte a la cocina.

Tan desconforme que encima,

protestaba en su ganancia.

 ******************************

Pero por más desconforme

que esté – o se sienta – en su herida,

y aún cuando la llame, y pida,

que venga por fin la muerte,

hasta un jeremías advierte

cuánto le tira la vida.  

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  MITO  IX                                       

                                        LAS MOSCAS Y LA MIEL

                                          Quedó destapado

                                        el tarro de miel.

                                        Vinieron las moscas

                                        y entraron en él.

                                       

                                        Entrar y atracarse

                                        no les costó nada,

                                        pero una tras otra

                                        quedaron pegadas.

                                        Viéndose perdidas

                                        - ¡tarde! – lamentaban                                        

                                       

                                        ¡Qué dulce es la vida,

                                        y esta miel, qué amarga!

                                        ¡No tener barriga

                                        capaz de agotarla!

                                      ********************

                                                           Así son los vicios:

                                        prometen dulzura,

                                        pero tras el dulce

                                        dejan amargura.

 

                                        Y como las moscas,

                                        así los viciosos

- ignorando el daño                                   

que hay en lo sabroso –

perecen de gusto

acudiendo al frasco.  

 

Su muerte da pena....

y un poco de asco.

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 MITO 

LA TORTUGA Y EL ÁGUILA

 

Una tortuga flemática

tuvo el capricho ridículo

- pudo ser trastorno psíquico -

de volar como las águilas.

 

Y a un águila aristocrática

le instó importuna y eufórica.

¡Ya domino la faz teórica,

enséñame tú la práctica!

 

Intentó el rey de los córvidos

disuadir a la fanática:

Según leyes de aerostática,

te estrellarás como un bólido.

 

Halló la tortuga, estólida

que esta razón no era válida

y exigió, de furia pálida,

alguna excusa más sólida.

 

La alzó el ave, complaciéndola,

hasta una altura fantástica

¡Vuela pues!  le ordenó drástica.

La soltó y se quedó viéndola.

 

Y tras un vuelo iniciático

que fue su picada póstuma

se estrelló según la fórmula

de un cálculo matemático.

 *****************************

Quien, contra consejos técnicos,

se obstina en plan temerario,

que se mire en el espejo

del quelonio y su epitafio. 

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 MITO   XI 

                            EL BURRITO DISFRAZADO DE LEON

 

Se disfrazó de león

un borriquito bromista

y logró sembrar el pánico

con su disfraz efectista.

 

Sacudiendo la melena

con ferocidad realista,

brincaba de su emboscada

en forma tan imprevista

que todos salían corriendo

hasta perderse de vista.

 

Quiso asustar a la zorra.

Pero ésta, taimada y lista:

¡Si no hubieras rebuznado

te tendría por buen artista!

dijo sacudiendo el rabo.

************************

                  Hay quienes fingen ser mucho

                  y logran aparentarlo,

                  pero a veces un rebuzno

                  basta para traicionarlos.

 

                  Por eso, lo del borrico,

                  también a nosotros toca:

                  necio que se finge listo

                  se vende al abrir la boca.   

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                 MITO  XII 

                        LA GALLINA QUE INCUBABA ASPIDES 

                                    Sobre un nidal de víboras

se acluecó la gallina.

 

¡Se necesita ser...

- trinó la golondrina -

para incubar los huevos

de esas bestias dañinas

que apenas sean capaces

serán tus asesinas!

 *******************

Así como las víboras

no respetan nodriza,

el odio de los malos,

con favores, se atiza.   

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MITO  XIII        

                        EL PERRO LADRÓN Y EL COCINERO

 

                                   Entró el perro en la cocina

y hurtó un corazón y un seso.

                                    Cuando lo vio el cocinero

                                          el daño ya estaba hecho.

 

                                    Entre serio y divertido

le gritó el hombre de lejos:

¿Qué hiciste cuzco atrevido?

                                   

                                    Le respondió el perro viejo:

                                            Hice lo que haré de nuevo

                                            si tienes otro descuido.

 

                                    Gritó el hombre: ¡No hay cuidado!

                                            ¡Por un corazón robado

                                            tendré un corazón despierto!

                                            ¡Y por el seso perdido

                                            mantendré despierto el seso!

                                         ***************************

                                                            Aunque sobrevengan ciertos

                                                                  accidentes y fracasos,

                                                            hasta de los contratiempos

                                                                  te es posible aprender algo.

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                                                MITO XIV                                          

                        LA CHICHARRA Y LAS HORMIGAS  

 

                        Cantó todo el verano la chicharra

y viendo a las hormigas

fatigarse juntando provisiones,

rasgueaba en su guitarra

                              coplitas enemigas,

                        llenas de burlas y dobles alusiones.

 

Callaban las hormigas

dobladas bajo el peso

y el bulto de sus cargas.

exhaustas al exceso por sus largas

jornadas de trabajo.

sin ignorar por eso

las injustas y amargas

burlas que con avieso desparpajo,

tarareaba zumbona la cigarra.

 

Pero dice el proverbio: “Todo pasa”.

Y así pasó el calor de aquel estío

y vino el tiempo frío.

Enmudeció la chanza

                        y se aquietó la mansa y  dura brega.

                        Aquélla, por tener vacía la panza.

                              Estas, por la abundancia

                        del forraje ensilado en sus bodegas.

           

                        Acosó la miseria a la cantora.

- El hambre es cosa seria,

bien dicen que devora –

                        Y viéndose sin pan y sin dinero,

yerta de frío y miseria,

débil y casi muerta,

                        se allegó  a mendigar al hormiguero:

¡Hermanas! ¡que me muero!

- gritó desde la puerta -

denme un poco de trigo del granero!

 

                        Le salió a abrir el hormigón portero,

                        restregando aterido sus tenazas.

                        La hizo pasar, con invernal cachaza,

                        por el zaguán hasta una oscura sala.

                        Y cerrando la puerta de la casa

                          Le dijo: ¡La hora es mala!

                          ¡Vamos a ver , hermana,

si te conceden crédito o qué pasa!

Primero has de llenar un formulario

y responder a varios cuestionarios.

 

     Y con ese expediente

                        te podrá visitar nuestra Asistente.

          Yo abrigo seria dudas

     de que vayan a darte alguna ayuda.

          Pero será prudente

          que acudas nuevamente

          la próxima semana.

     Pero ten bien presente, cara hermana,

    que el horario vigente es de mañana.

 

         ¿El trámite?  Es complejo.

         Y deben, finalmente,

   expedirse la Reina y su Consejo.

 

 

Pero quiero advertirte de antemano,

         respecto a tu expediente,

que si examinan los antecedentes

- que nadie ignora y obran a la mano –

podrán disimular tu impertinencia

       mas no tu reincidencia

         en un error manido

y que ¡tanta chicharra ha cometido!

 

       Ya que no por legista,

       al menos por artista

no debías olvidar la vieja historia

que hasta el profano sabe de memoria.

       Me refiero a la trova

ya proverbial, de la cigarra boba;

lugar común en la literatura

que marca a una cantora, si lo ignora,

con la execrable tacha de incultura.

 

       Negamos con firmeza

- consta en la historia – a la primera cigarra

                                    la ayuda que pedía.

                              Mas tú no escarmentaste en su cabeza.

                              nos volviste a tomar para la farra...

                                       y - ¡familiar manía! –

                              reincurriste en el vicio de pereza.

 

                                    ¿Cómo hallarás clemencia

                                    si a pecados antiguos

                                    sumaste el nada exiguo

de tu profesional incompetencia?

 ****************************

                   No solicites créditos

                   ni pidas caridades

       a quien va a examinarte por tus méritos

       y no –más bien – por tus necesidades

       Si a otros – si no mejores , menos malos –

       trataron con justicia y con firmeza,

       ya te puedes sacar de la cabeza

       que te hayan de dar pan, en vez de palos.                      

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MITO XV     

                           LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

 

Una gallina ponía

diariamente un huevo de oro.

Y el hombre que la tenía

iba juntando un tesoro.

 

Esperaba el cacareo

                                                y haciéndose el distraído,

                                                llegaba, dando un rodeo,

                                                para requisar el nido.

 

Miraba disimulado

y si nadie lo veía

se agachaba con cuidado

y lo echaba en su alcancía.

 

Pero creció su codicia.

Ya le costaba esperar

al tiempo en que la gallina

solía echarse a cacarear.

 

Avaro, empezó a cismar,

y en su sordidez  se dijo:

¿Si pusiera el capital

a interés de plazo fijo?

 

Van vencidos muchos meses

y el bicho no tiene en cuenta

que estoy perdiendo intereses

porque su postura es lenta.

Mejor, de una vez por todas,

hacerme con el lingote.

¡Se acabaron las demoras!

¡Voy a torcerle el cogote!

 

Ya no quiero ni pensar

en lo que llevo perdido

por culpa de ese animal

con tantos viajes al nido.

 

Dicho y hecho. El impaciente,

sin más, la gallina agarra,

la mata y abre en caliente

en busca del oro en barra.

 

Pero debe lamentar,

pronto, su funesto error:

la autopsia muestra: - ¡Oh dolor! –

una gallina vulgar.

****************************

      Guárdate de la codicia

      y la prisa avariciosa.

      Y ten en cuenta otra cosa

      importante todavía:

      Si tu gallina es valiosa

      ¡Sácale radiografías! 

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            MITO XVI           

                        EL CUERVO HAMBRIENTO Y LA VIBORA

 

Sesteaba una crucera al sol de abril,

          enroscadita,

          fuera del cubil.

 

          Y un cuervo

          que buscaba qué comer

quiso desayunársela a placer.

 

          Despertó la serpiente.

          Lo mordió.

Y el cuervo – como es lógico – murió.

 

          Pero antes de expirar,

          pudo decir

la moraleja que me vas a oír:

************************

                   Lo que me has visto hacer, no lo hagas tú-uy.

                   Sé más prudente y cúrate en salú-ud.

                   Pinta el hambre espejismos de menú-uy

                   que en realidad, son cebos de ataú-ud.

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